
El codo de pádel suele combinar una empuñadura incorrecta, demasiada tensión y vibración repetida, más que un único impacto.
Una referencia continental neutra, menos presión y un overgrip estable ayudan a reducir carga innecesaria. Tres hábitos pequeños — calentar el antebrazo, revisar el grosor del puño y renovar un overgrip gastado — la bajan aún más.
El dolor persistente debe valorarlo siempre un profesional sanitario.
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